-Si tuvieras cualquier súper poder, ¿Cuál sería?- me preguntó con interés.
-Hmmm- me quedé pensando por un momento hasta que al fin contesté- me gustaría poder volar.
-¿Volar? No estoy muy seguro, yo preferiría poder controlar el tiempo y el espacio, en un minuto estar aquí y en otro estoy en Nueva York dentro de unos 50 años.
-Tienes razón, aunque yo prefiero volar- le contesté sosteniendo mi opinión.
Me quedé pensando un largo rato sobre el súper poder que había escogido, sería increíble correr y de un salto estar en el aire, volando como águila en medio del azul cielo, tocar las nubes y llegar hasta el sol; bueno eso es solo un decir, no deseo quemarme.
Eric –mi mejor amigo- seguía atacándome con sus preguntas geeks. Es fan de los cómics y súper héroes desde que somos pequeños y su mayor deseo es algún día poder publicar su propio cómic.
-Eric, ya no me preguntes sobre súper héroes, nunca va a suceder, así que supéralo- le dije tratando de acabar con sus ilusiones y que me dejara de molestar- mejor hay que ver una película.
-Algún día tendré súper poderes y cuando pueda doblar el tiempo y el espacio, no te llevaré conmigo.
-Ah… pues sigue soñando…
Encendí la televisión y le di un par de películas para escoger, terminamos viendo Linterna Verde contra mi voluntad.
-¡Ay! Cuando haga mi propio cómic va a ser todo un éxito, ya sé cuál va a ser el tema principal -dijo Eric muy emocionado.
-Está bien, cuéntamelo –sabía que no iba a dejar de molestar hasta que me lo contara.
-Mira –sacó su cuaderno de dibujos- ya hice el boceto del personaje principal.
Era una mujer de cabello rizado, se parecía mucho a mí.
-¿En quién te basaste para hacer al personaje principal? -le pregunté de manera irónica.
-Te explico, Roxette es una mujer común y corriente –empezó a narrar ignorando mi pregunta –un día encuentra unos guantes negros en su buzón, y cuando se los pone obtiene poderes mágicos. Pero lo único malo de los guantes es que cuando se los pone, ella cambia totalmente, convirtiéndose prácticamente en… un hombre –me dijo mostrando su siguiente boceto, éste era de un chavo parecido a él.
-Bueno ¿Qué tiene de malo que se convierta en hombre? Se quita los guantes y ya vuelve a ser mujer –le contesté.
-En teoría no. Cada vez que se los pone y desea quitárselos, va perdiendo características mínimas de ella, haciendo que, en un momento u otro, se convierta totalmente en un hombre.
-Bueno, cuando decidas publicarlo, yo compraré la primera copia- le contesté animándolo.
Ya se estaba haciendo tarde, era la una de la madrugada y la película no se acababa. De repente volteé a ver a Eric, pero ya no estaba. De seguro fue al baño pensé.
Continué viendo la película, hasta que escuché que tocaron la puerta. Me levanté, caminé hacia la puerta y cuando la abrí no había nadie, solo un paquete en el buzón. Tomé el paquete y lo metí a la casa preguntándome que podría ser, me senté otra vez en el sillón y me di cuenta que Eric no había regresado, la curiosidad me estaba matando así que decidí abrir el paquete para ver que tenía adentro.
Continué viendo la película, hasta que escuché que tocaron la puerta. Me levanté, caminé hacia la puerta y cuando la abrí no había nadie, solo un paquete en el buzón. Tomé el paquete y lo metí a la casa preguntándome que podría ser, me senté otra vez en el sillón y me di cuenta que Eric no había regresado, la curiosidad me estaba matando así que decidí abrir el paquete para ver que tenía adentro.
-¡Unos guantes negros!- exclamé- Muy gracioso Eric, ya ven a sentarte que estamos viendo la película porque tú querías.
Pero Eric no contestó, creo que estaba muy metido en su broma. Así que dije -¿Por qué no?-, tomé los guantes y me los puse, pero no sentí ningún cambio en mí, no me sorprendía, no eran guantes mágicos.
Continué viendo la película esperando a que Eric regresara a reírse de su bromita. De repente se apagó la tele y vi mi silueta muy difusa, no se parecía a la mía en absoluto. Corrí hacia el espejo más cercano y al verme di un grito. Era idéntica al personaje que había dibujado Eric. En pocas palabras, ¡Era un hombre!
Pensé que todo era un sueño y traté de despertar, pero era imposible. Todo parecía tan real que era poco creíble que estuviera en un sueño. Decidí probar los guantes, si me habían convertido en hombre, seguramente tendría súper poderes; pero no tenía conocimiento alguno sobre cómo utilizarlos.
Revisé la libreta de Eric donde tenía bocetos, y encontré la “fórmula” para sacar los súper poderes; era algo parecido a lo que hacía Linterna Verde, lo único que tenía que hacer era pensar en el poder y lo demás ocurriría solo.
Pensé en algo sencillo: correr desde un cuarto a otro rápidamente, como Flash. En el momento que lo pensé y di el primer paso, antes de poder parpadear ya estaba hasta el otro lado de la casa. -¡Increíble!- Pensé; podía hacer lo que quisiera y solo tenía que imaginarlo.
Empecé a probar de todo tipo de poderes: volar, súper fuerza, telequinesis, ojos de láser, crear fuego, crear agua, ser súper flexible, ser invisible… en fin, todos los súper poderes que se me ocurrían.
Después de dos horas, me di cuenta que Eric no había regresado, había perdido la noción del tiempo y no lo encontraba por ninguna parte. De repente tocaron otra vez la puerta. Volé hacia ella y la abrí pero por segunda vez no había nadie, solo había un papel en el buzón.
Lo abrí y comencé a leer:
Si quieres volver a ver a Eric,
trae los guantes a la carretera San Fernando.
trae los guantes a la carretera San Fernando.
V.
¡Eric estaba secuestrado! Un tal V había firmado y mi deber era salvarlo; salí volando como torbellino hasta que llegué a la carretera.
Estaba totalmente vacía y la única luz proveniente era de la luna. En ese momento fui atacada por la espalda, pero pensé rápidamente en súper fuerza y pude derrotar a los dos enemigos que intentaban sujetarme.
-¡¿Dónde está Eric?!- pregunté mientras creaba fuego en mis manos y estaba lista para lanzárselos.
-¡Espera! Lo tiene V, acompáñanos- contestó uno de los enemigos.
Los seguí cautelosamente por la carretera hasta llegar a una cueva llena de enemigos. Seguimos adelante hasta llegar a la guarida principal donde se encontraba Eric atado de manos y pies a una silla.
Corrí hacia el pero al tratar de acercarme choqué con lo que parecía ser un campo magnético. Por más que trataba de romperlo era imposible.
-Tranquilo- me hablaba una voz áspera- tendrás de vuelta a tu amigo en cuanto me des los guantes.
Me percaté que ninguno conocía mi verdadera identidad ya que todos me veían como hombre. Tenía que pensar rápidamente en un plan para poder salir de ahí con vida.
-Primero libéralo, de lo contrario no hay trato- le exigí.
-¿Cuál es tu nombre?- dijo la voz áspera.
-Mi nombre es… -dudé un momento- soy Alex, ahora devuélveme a mi amigo, si no haces lo que digo, ¡Destruiré estos guantes, y nunca los volverás a ver!
-Vaya, vaya, vaya; el chamaco nos está amenazando- dijo la voz áspera- lo siento pero si se va a hacer este intercambio será bajo mis propios términos, no los tuyos.
En ese momento me di cuenta que el hombre de la voz áspera era V, pero estaba escondido en las sombras así que no pude ver cómo era.
-Creo que mejor me quedo con los guantes y ustedes se pueden quedar con Eric, no creo que lo aguanten por más de cinco minutos y regresarán a rogarme que me lo quede.
-Está bien, lo liberaremos antes, pero en cuanto lo liberemos tendrás que quitarte los guantes, de lo contrario lo mataremos ¿Tenemos un trato?- contestó V un poco desesperado.
-Tenemos un trato- contesté.
Quitaron el campo de fuerza y corrí hacia Eric para desatarlo.
-Eric, todo va a estar bien, te lo prometo- le dije mientras cortaba la cuerda de sus muñecas.
-Michelle, ¿Eres tú?- preguntó en voz baja.
-Si soy yo, ahora ¡Vámonos de aquí!
Cargué a Eric, que se encontraba malherido, y corrí hacia la salida, pero otro campo de fuerza me detuvo.
-Mocoso traicionero, ahora tendremos que matarlos a los dos. ¡Mátenlos!- ordenó a sus secuaces.
Pensé en un campo de fuerza y nos cubrí, pero los ataques de los enemigos eran muy fuertes, perdí el control y quedamos vulnerables.
De repente sentí un dolor muy fuerte en mi corazón, una de las balas había llegado a mí. Empecé a tambalear mientras todo se oscurecía.
-¡Michelle! ¡No te mueras, no me dejes por favor!- gritaba Eric mientras me abrazaba -¡Michelle! ¡Michelle!...
Abrí mis ojos lentamente y lo primero que vi fue a Eric agarrándome de los hombros y gritando mi nombre, volteé a mí alrededor y me di cuenta que estábamos en mi casa.
-¿Qué paso?- pregunté con voz débil.
-Te quedaste dormida y empezaste a agitarte mucho, me preocupé, pensé que habías tenido una pesadilla- contestó Eric.
-Así que todo fue un sueño… ¡Qué alivio!- dije para mis adentros.
Volteé a ver hacia la televisión, ya estaba apagada y Eric estaba dibujando en su cuaderno.
-Mira –dijo Eric- éste es el villano, se va a llamar…
-¿V?- le pregunté interrumpiéndolo.
-¡¿Cómo lo supiste?!- preguntó sorprendido.
-No lo sé, solo pensé que sería un buen nombre para villano.
-Tienes toda la razón- sonrió.
Le sonreí de vuelta y me recargué en su hombro mientras lo observaba como dibujar, después volteó a verme y dijo:
-Tocaron la puerta y dejaron este paquete, lo tomé por ti- dijo mientras tomaba una caja del suelo; era idéntico al que contenía los guantes negros.
-Mejor no hay que abrirlo, no recuerdo haber pedido nada por internet- le contesté temerosa.
- ¡Bueno si tú no lo quieres, lo abriré yo!- dijo mientras rompía la envoltura.
-¡No, no, esper…!- enmudecí al ver como Eric sacaba el contenido de la caja mientras exclamaba: -¡No puede ser! ¡Unos guantes negros!
Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario