domingo, 21 de abril de 2019

La Carta que Jamás te Entregaré

Recuerdo perfectamente el día que te conocí como si fuera ayer, todo sucedió la noche de un viernes.

Yo no quería conocerte haha de hecho tuvieron que obligarme a bajar a la sala y convivir contigo 🤣🤣 Pero en el momento en que te vi y te escuché reír por primera vez, algo en mí revivió. Quería escuchar esa risa hasta el final de mis días y todavía no sabía ni tu nombre.

No podía dejar de verte, había leído muchas veces que para enamorar a alguien tenías que hacerlo reír... pero mientras más reías, más me enamoraba yo 🙈🙈

Al siguiente día volví a verte, desde temprano. Te vi jugar fútbol y me imaginaba sentada en esa banca todos los sábados apoyándote aunque jamás he sido fan de ese deporte.
Pasamos juntos todo el día y en la noche fuimos a un bar donde nuestras manos se encontraron por accidente bajo la mesa, pero no la soltaste hasta que te hicieron levantarte de tu lugar.

Pensé que desde ese momento, todo iba a cambiar -y lo hizo- pero no para bien.

Después de ese fin de semana, no volví a saber de ti... me decían que no eras alguien con quien yo pudiera estar; pero yo me aferraba a tu recuerdo, tratando de recordar todos tus rasgos, el sonido de tu risa y la calidez de tu mano. Y así pasó un año...

Justo cuando había perdido la esperanza, te volví a ver el día de mi cumpleaños. Todos mis sueños y fantasías de anime se cumplieron cuando me besaste afuera de mi casa 🤣🤣 Aunque había pasado un año, mi corazón latía por ti aún con mayor fuerza que en ese viernes de julio.

Decidimos empezar a vernos más seguido, yo siempre ignorando las advertencias sobre ti (creo que aún lo hago). Hasta que un día... te fuiste. Pero ya no regresaste jamás.

Y noches como ésta me recuerdan a esos días cuando  nos sentábamos juntos a ver alguna serie, o a platicar de cualquier tontería... me abrazabas y yo me sentía en casa.

Y sé que pasarán mil años y conoceré a otras personas... pero sé que si algún día me encuentro completamente alcoholizada y en la misma habitación que todos los hombres con los que he salido, correría directo hacia tus brazos...

domingo, 29 de abril de 2012

Amor A Segunda Vista (versión 2)

No sé si fue por azares del destino
que tu camino se cruzara con el mío;
Solo una mirada fue suficiente para quererte,
tan solo una sonrisa y mi corazón late rápidamente.

No eres nada de lo que había esperado,
en mis sueños nunca te habías cruzado;
Pero recuerdo que al cruzar miradas
el mundo desapareció y solo tú importabas.

Creo que has llegado como una bendición
para darle alegría a este triste corazón.
Quisiera saber tu nombre por lo menos
para tener a quien dedicarle estos versos.

Amor a primera, segunda o tercera vista
es lo que le sucedió a esta artista;
Pues cada vez que te veo me vuelvo a enamorar.
Espero que algún día junto a ti pueda estar.

Solo deseo verte otro día mas
y dejar todo el tiempo perdido atrás.
Solo espero poder sonreírte otra vez
para que me sonrías y dejes mi mundo al revés.

Quiero ver de nuevo tus ojos perfectos
y confiar que nuestros caminos cruzaremos.
Quiero mirarte y saber si en verdad
todos mis sueños junto a ti se harán realidad.

lunes, 20 de febrero de 2012

Renovación de mi blog

Queridos lectores, o tal vez nulos lectores hahahaha después de mi ultimo poema publicado "Empecemos de Nuevo", mi blog va a cambiar. Voy a dejar de escribirle poemas al mismo chavo y creo que me concentraré mas en mis sentimientos. O tal vez no, no lo se; pero ese poema es el ultimo dedicado a el.
Su gran admiradora
Michelle

Empecemos de Nuevo

Pidiendo un milagro al cielo,
creyendo en algo que no será realidad;
Estoy aquí, pegada a tu recuerdo,
tratando de olvidar toda la verdad.

Dices que "Romeo y Julieta mueren,
pero ese Romeo no se enamoró";
Al pensar en estas palabras que hieren,
trato de ignorar lo que mi corazón sintió.

No pude decirte lo que en verdad sentía,
que esta Julieta siempre te iba a esperar.
Pero cada palabra dicha aumenta la agonía,
ya no puedo en un futuro soñar.

Pude decir que te había superado,
pero bien sabemos que no es verdad.
En algún rincón de mi mundo te has quedado,
y lo único que deseo es una oportunidad.

No quiero obligarte a sentir algo por mi,
pero cada segundo de tu ausencia me hace sufrir;
Quisiera tener esperanza de que estaré junto a ti,
pero hay que aceptarlo, no quieres saber de mi sentir.

Volvamos a empezar, olvidemos lo que pasó;
Olvidemos todos mis esfuerzos por llegar a tu corazón.
Seamos amigos, ninguna esperanza de "tu y yo";
Y yo respeto esto, pues fue tu decisión.

Si en algún momento decides quererme,
recuerda que mi corazón te va a esperar.
Tu eres tu peor enemigo, eso nadie lo miente,
pero así te quise desde el principio, y así te voy a aceptar.

lunes, 23 de enero de 2012

Jugando Videojuegos Contigo

Jugando videojuegos contigo
es como quiero pasar la vida.
No importa que solo seas mi amigo
si estás ahí para alegrarme el día.

Jugando videojuegos contigo
es mejor que recibir flores;
Por un instante siento que vivo
y que desaparecen todos mis dolores.

Jugando videojuegos contigo
terminé enamorándome de ti.
Sentir que por un instante estas conmigo
me hace completamente feliz.

Jugando videojuegos contigo,
escuchando tu dulce sonrisa.
A mi corazón mantienes cautivo
cada vez que tu voz se suaviza.

Jugando videojuegos contigo
es como quiero que sea mi final feliz.
Jugando el juego del amor tu corazón y el mío,
quiero estar por siempre junto a ti.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

En el mundo de los valientes

En el mundo de los valientes habemos muy pocos,
este mundo de los valientes está de locos.
Si pisas este terreno te puedes arrepentir;
En el momento que entres no podrás volver a salir

En el mundo de los valientes también rompen corazones,
destruyen toda tu alma y te dejan sin ilusiones.
En el mundo de los valientes es difícil de entender
porque después de luchar tanto tienes que perder.

En el mundo de los valientes no sale el sol,
el miedo no existe, pero tampoco el color.
Las estaciones solo pasan de otoño a invierno,
el mundo de los valientes es simplemente un infierno.

En este mundo se encuentran los idiotas,
los que creen en las películas y canciones tontas.
En este mundo de valor solo hay desilusión;
No hay arcoiris, solo te rompen el corazón.


En el mundo de los valientes habemos muy pocos,
este mundo de los valientes está de locos.
Si pisas este terreno te puedes arrepentir;
En el momento que entres no podrás volver a salir.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El sueño de los guantes negros


-Si tuvieras cualquier súper poder, ¿Cuál sería?- me preguntó con interés.
-Hmmm- me quedé pensando por un momento hasta que al fin contesté- me gustaría poder volar.
-¿Volar? No estoy muy seguro, yo preferiría poder controlar el tiempo y el espacio, en un minuto estar aquí y en otro estoy en Nueva York dentro de unos 50 años.
-Tienes razón, aunque yo prefiero volar- le contesté sosteniendo mi opinión.
Me quedé pensando un largo rato sobre el súper poder que había escogido, sería increíble correr y de un salto estar en el aire, volando como águila en medio del azul cielo, tocar las nubes y llegar hasta el sol; bueno eso es solo un decir, no deseo quemarme.
Eric –mi mejor amigo- seguía atacándome con sus preguntas geeks. Es fan de los cómics y súper héroes desde que somos pequeños y su mayor deseo es algún día poder publicar su propio cómic.
-Eric, ya no me preguntes sobre súper héroes, nunca va a suceder, así que supéralo- le dije tratando de acabar con sus ilusiones y que me dejara de molestar- mejor hay que ver una película.
-Algún día tendré súper poderes y cuando pueda doblar el tiempo y el espacio, no te llevaré conmigo.
-Ah… pues sigue soñando…
Encendí la televisión y le di un par de películas para escoger, terminamos viendo Linterna Verde contra mi voluntad.
-¡Ay! Cuando haga mi propio cómic va a ser todo un éxito, ya sé cuál va a ser el tema principal -dijo Eric muy emocionado.
-Está bien, cuéntamelo –sabía que no iba a dejar de molestar hasta que me lo contara.
-Mira –sacó su cuaderno de dibujos- ya hice el boceto del personaje principal.
Era una mujer de cabello rizado, se parecía mucho a mí.
-¿En quién te basaste para hacer al personaje principal?  -le pregunté de manera irónica.
-Te explico, Roxette es una mujer común y corriente –empezó a narrar ignorando mi pregunta –un día encuentra unos guantes negros en su buzón, y cuando se los pone obtiene poderes mágicos. Pero lo único malo de los guantes es que cuando se los pone, ella cambia totalmente, convirtiéndose prácticamente en… un hombre –me dijo mostrando su siguiente boceto, éste era de un chavo parecido a él.
-Bueno ¿Qué tiene de malo que se convierta en hombre? Se quita los guantes y ya vuelve a ser mujer –le contesté.
-En teoría no. Cada vez que se los pone y desea quitárselos, va perdiendo características mínimas de ella, haciendo que, en un momento u otro, se convierta totalmente en un hombre.
-Bueno, cuando decidas publicarlo, yo compraré la primera copia- le contesté animándolo.
Ya se estaba haciendo tarde, era la una de la madrugada y la película no se acababa. De repente volteé a ver a Eric, pero ya no estaba. De seguro fue al baño pensé.
Continué viendo la película, hasta que escuché que tocaron la puerta. Me levanté, caminé hacia la puerta y cuando la abrí no había nadie, solo un paquete en el buzón. Tomé el paquete y lo metí a la casa preguntándome que podría ser, me senté otra vez en el sillón y me di cuenta que Eric no había regresado, la curiosidad me estaba matando así que decidí abrir el paquete para ver que tenía adentro.
-¡Unos guantes negros!- exclamé- Muy gracioso Eric, ya ven a sentarte que estamos viendo la película porque tú querías.
Pero Eric no contestó, creo que estaba muy metido en su broma. Así que dije -¿Por qué no?-, tomé los guantes y me los puse, pero no sentí ningún cambio en mí, no me sorprendía, no eran guantes mágicos.
Continué viendo la película esperando a que Eric regresara a reírse de su bromita. De repente se apagó la tele y vi mi silueta muy difusa, no se parecía a la mía en absoluto. Corrí hacia el espejo más cercano y al verme di un grito. Era idéntica al personaje que había dibujado Eric. En pocas palabras, ¡Era un hombre!
Pensé que todo era un sueño y traté de despertar, pero era imposible. Todo parecía tan real que era poco creíble que estuviera en un sueño. Decidí probar los guantes, si me habían convertido en hombre, seguramente tendría súper poderes; pero no tenía conocimiento alguno sobre cómo utilizarlos.
Revisé la libreta de Eric donde tenía bocetos, y encontré la “fórmula” para sacar los súper poderes; era algo parecido a lo que hacía Linterna Verde, lo único que tenía que hacer era pensar en el poder y lo demás ocurriría solo.
Pensé en algo sencillo: correr desde un cuarto a otro rápidamente, como Flash. En el momento que lo pensé y di el primer paso, antes de poder parpadear ya estaba hasta el otro lado de la casa. -¡Increíble!- Pensé; podía hacer lo que quisiera y solo tenía que imaginarlo.
Empecé a probar de todo tipo de poderes: volar, súper fuerza, telequinesis, ojos de láser, crear fuego, crear agua, ser súper flexible, ser invisible… en fin, todos los súper poderes que se me ocurrían.
Después de dos horas, me di cuenta que Eric no había regresado, había perdido la noción del tiempo y no lo encontraba por ninguna parte. De repente tocaron otra vez la puerta. Volé hacia ella y la abrí pero por segunda vez no había nadie, solo había un papel en el buzón.
Lo abrí y comencé a leer:
Si quieres volver a ver a Eric,
 trae los guantes a la carretera San Fernando.
V.

¡Eric estaba secuestrado! Un tal V había firmado y mi deber era salvarlo; salí volando como torbellino hasta que llegué a la carretera.
Estaba totalmente vacía y la única luz proveniente era de la luna. En ese momento fui atacada por la espalda, pero pensé rápidamente en súper fuerza y pude derrotar a los dos enemigos que intentaban sujetarme.  
-¡¿Dónde está Eric?!- pregunté mientras creaba fuego en mis manos y estaba lista para lanzárselos.
-¡Espera! Lo tiene V, acompáñanos- contestó uno de los enemigos.
Los seguí cautelosamente por la carretera hasta llegar a una cueva llena de enemigos. Seguimos adelante hasta llegar a la guarida principal donde se encontraba Eric atado de manos y pies a una silla.
Corrí hacia el pero al tratar de acercarme choqué con lo que parecía ser un campo magnético. Por más que trataba de romperlo era imposible.
-Tranquilo- me hablaba una voz áspera- tendrás de vuelta a tu amigo en cuanto me des los guantes.
Me percaté que ninguno conocía mi verdadera identidad ya que todos me veían como hombre. Tenía que pensar rápidamente en un plan para poder salir de ahí con vida.
-Primero libéralo, de lo contrario no hay trato- le exigí.
-¿Cuál es tu nombre?- dijo la voz áspera.
-Mi nombre es… -dudé un momento- soy Alex, ahora devuélveme a mi amigo, si no haces lo que digo, ¡Destruiré estos guantes, y nunca los volverás a ver!
-Vaya, vaya, vaya; el chamaco nos está amenazando- dijo la voz áspera- lo siento pero si se va a hacer este intercambio será bajo mis propios términos, no los tuyos.
En ese momento me di cuenta que el hombre de la voz áspera era V, pero estaba escondido en las sombras así que no pude ver cómo era.
-Creo que mejor me quedo con los guantes y ustedes se pueden quedar con Eric, no creo que lo aguanten por más de cinco minutos y regresarán a rogarme que me lo quede.
-Está bien, lo liberaremos antes, pero en cuanto lo liberemos tendrás que quitarte los guantes, de lo contrario lo mataremos ¿Tenemos un trato?- contestó V un poco desesperado.
-Tenemos un trato- contesté.
Quitaron el campo de fuerza y corrí hacia Eric para desatarlo.
-Eric, todo va a estar bien, te lo prometo- le dije mientras cortaba la cuerda de sus muñecas.
-Michelle, ¿Eres tú?- preguntó  en voz baja.
-Si soy yo, ahora ¡Vámonos de aquí!
Cargué a Eric, que se encontraba malherido, y corrí hacia la salida, pero otro campo de fuerza me detuvo.
-Mocoso traicionero, ahora tendremos que matarlos a los dos. ¡Mátenlos!- ordenó a sus secuaces.
Pensé en un campo de fuerza y nos cubrí, pero los ataques de los enemigos eran muy fuertes, perdí el control y quedamos vulnerables.
De repente sentí un dolor muy fuerte en mi corazón, una de las balas había llegado a mí. Empecé a tambalear mientras todo se oscurecía.
-¡Michelle! ¡No te mueras, no me dejes por favor!- gritaba Eric mientras me abrazaba -¡Michelle! ¡Michelle!...
Abrí mis ojos lentamente y lo primero que vi fue a Eric agarrándome de los hombros y gritando mi nombre, volteé a mí alrededor y me di cuenta que estábamos en mi casa.
-¿Qué paso?- pregunté con voz débil.
-Te quedaste dormida y empezaste a agitarte mucho, me preocupé, pensé que habías tenido una pesadilla- contestó Eric.
-Así que todo fue un sueño… ¡Qué alivio!- dije para mis adentros.
Volteé a ver hacia la televisión, ya estaba apagada y Eric estaba dibujando en su cuaderno.
-Mira –dijo Eric- éste es el villano, se va a llamar…
-¿V?- le pregunté interrumpiéndolo.
-¡¿Cómo lo supiste?!- preguntó sorprendido.
-No lo sé, solo pensé que sería un buen nombre para villano.
-Tienes toda la razón- sonrió.
Le sonreí de vuelta y me recargué en su hombro mientras lo observaba como dibujar, después volteó a verme y dijo:
-Tocaron la puerta y dejaron este paquete, lo tomé por ti- dijo mientras tomaba una caja del suelo; era idéntico al que contenía los guantes negros.
-Mejor no hay que abrirlo, no recuerdo haber pedido nada por internet- le contesté temerosa.
- ¡Bueno si tú no lo quieres, lo abriré yo!- dijo mientras rompía la envoltura.
-¡No, no, esper…!- enmudecí al ver como Eric sacaba el contenido de la caja mientras exclamaba: -¡No puede ser! ¡Unos guantes negros!
Fin.